Un, dos, tres… ¡fuego!

  • Un dos tres fuego… esto es un asunto serio.
  • ¿Te ríes? ¿De qué? ¿De quién? ¿De mi? ¿Te parece gracioso? ¿El qué? ¿Mi traje?
    Tío, tu tampoco estás hecho un dandy precisamente.
  • ¿Dandy? Pero coño, ¿de donde sacas esas palabras? ¿Sigues yendo a esa iglesia de negros? Tío…
  • Déjame vivir, tío. Aprendo, ellos me enseñan, me acercan a… no sé, tío. Es algo profundo.
  • Más profundo que estas letras no creo. ¿De dónde las has sacado? ¡Apestan! Que estaban, ¿en una cloaca atrapadas entre un montón de ratas muertas y un saco de estiércol? Coño, menuda mierda.
  • ¡Vete a tomar por culo!
    Profundo, tío. Proooo-fuuun—dooo. Como el cráter del culo de un astronauta sin traje espacial perdido en la oscuro inmensidad de un agujero negro.
    Profundo como las caries de mi muela del juicio.

    Prooo-fuuun-doooo.

  • ¡Anda a la mierda! Pero, ¿qué coño te pasa hoy? Vamos a ensayar de una puta vez. ¡Rokanrol!
  • ¿Rocanrol? A la mierda, paleto. El rock ha muerto, y con esto no nos vamos a comer nada.
    Paso de tus mierdas de conciertos, de tus chupas de cuero, de la cerveza caliente y de tías con el pelo cardado. Paso del rock y de sus cadavéricos gurús. Quiero hacer pasta, dinero, choja, ¿me entiendes? Supera la lucha de clases, la actitud, y el hacer las cosas por pelotas.

    Si tengo que cantar lalalá y lo bonito que es tu pelo rubio, lo canto joder.

    El rock ha muerto. Hacedle un bonito funeral que yo iré detrás consolando a sus viudas.