Pan y circo

Una mesa, dos sillas enfrentadas y una bombilla proyectando una luz amarilla sobre el centro de la mesa. Al fondo se ve una puerta metálica.

Dos personas sentadas una frente a la otra. Ambas de traje. Azul con corbata a juego y camisa blanca el más delgado y atractivo. Marrón con corbata roja sobre camisa que fue blanca el personaje más rechoncho.

  • Buenos días
  • Tardes, será “Buenas tardes”
  • ¿Perdón?
  • Digo que ya es por la tarde. Buenas tardes

Algo irritado.

  • Buenas tardes entonces. Veamos. Aquí pone que ha sufrido usted una violación, ¿es correcto?
  • La verdad es que no
  • ¿Insinúa que no es usted el afamado enano funambulista del circo Price?
  • Más que insinuarlo, lo afirmo rotundamente
  • Rotundamente… aha

Garabatea en una cuartilla, “El afectado insinúa afirma ‘rotundamente’ que no es el enano funambulista del circo Price”.

Levanta la vista de la cuartilla y mira al afectado.

  • Es usted el enano más alto que he conocido, ¿sabe usted? Todo un fenómeno, sin duda.
  • No soy enano
  • Perdón. A veces me pierden las formas, ¿sabe? “Persona de talla inferior”
  • No soy el enano del circo Price, soy Pedro G. Santolalla, candidato del partido azul
  • Lo que yo he dicho, “persona de talla inferior”. ¿Azul ha dicho? ¿Cómo los pitufos? Yo creía que eran una invención, pero en esta profesión uno aprende a no sorprenderse de nada, ¿sabe usted?
    Volvamos a la declaración. ¿Cuándo aconteció la susodicha violación?
  • ¿Qué violación? Yo he venido aquí a denunciar una agresión. Me zarandearon y tiraron huevos a salida del mitin de Logroño

Lengua fuera, inclinado sobre el cuaderno, murmulla mientras escribe, “Aconteciese en la mañana tarde de autos, que el susodicho personaje insignificante, en cuanto a talla, y azul, en cuanto a color, se vio enfrentado a la realidad de la lucha diaria para personas consideradas diferentes, bien en cuanto a color, tamaño, catadura moral etcétera, se vio enfrentado, digo, a una turba de pasteleros que lo rebozaron y emplumaron en harina, huevo, un par de cucharadas de azúcar y medio vaso de aceite de oliva”

  • ¿Qué está escribiendo?
  • Su declaración. Es importante ser minucioso y preciso en la descripción de los detalles ¿sabe usted? Son los detalles los que finalmente llevan de forma clara y meridiana a la resolución del caso.
    Entonces, Sr. Diminuto Pitufo Olaya, ¿estaba usted presente durante su violación?
  • ¡Qué violación! Agresión, quiero denunciar una agresión. Y no soy enano, ni siquiera bajito, ni soy azul aunque me está usted poniendo negro

Le mira tranquilo. Tiene la cara enrojecida de ira. Apunta. “Durante el interrogatorio, el pitufo afectado se desenmascara. No es pitufo, ni siquiera azul, es más bien negro, según declaración propia. Negro incandescente y bastante violento, añadiría. La declaración está llena de contradicciones: el afectado pasa a ser sospechoso. Muy sospechoso, añadiría”

  • Cálmese. ¿Quiere usted confesar algo? ¿Necesita un abogado? Podemos proporcionarle uno de oficio, ¿sabe usted?
  • Yo soy abogado
  • Mejor, eso que se ahorra. No es por criticar, sabe usted, pero los que vienen de oficio no son muy eficaces.
    Ahora si me acompaña, le encarcelo cómodamente para que me dé tiempo a ensayar un poco el discurso ante los medios. No todos los días se descubre que Pedro G. Santolalla, el azote de los corruptos, resulta ser el Sodomita del Price. Es un shock, ¿sabe? Yo creía en usted, le voté en las últimas elecciones. No sé cómo lo contaré en casa. Nos ha dado usted un disgusto tremendo. Tremendo.

El policía del traje marrón, sujeta por el brazo al político y lo arrastra hacia la puerta haciendo mutis.