Gol en Las Gaunas

  • Hombre, eso ha sido una verborrea hiperbólica de libro, si lo sabré yo. Totalmente innecesaria.
  • ¿También usted lo ve así, Jose María?
  • No suelo ser yo persona de opinar, pero sin duda, sin duda, tal me parece. Empero, me arrogo el derecho constitucional a discrepar. Mayormente porque en casa no me dejan y ahora mi Mari Carmen me estará escuchando. ¿Me oyes Mari Carmen? Discrepo. Aun diría más, discrepo enérgicamente.
  • Acabáramos, ya salió el calzonazos. Sin embargo es evidente que dos líneas paralelas no se encuentran si no es en el infinito y este campo, válgame el cielo, no es tan grande.
    Por lo tanto, si el balón es esférico, ovaloide neutro y sin conciencia en cualquier caso, que no conoce amigo ni enemigo y parece evidente que transitaba por los antaño llamados campos de los dioses, primorosamente enmarcados por líneas de cal, no puede negar, amigo mío que penalti ha sido. ¿Cómo negar lo evidente? Resultaría inconcebible que fuera contra las matemáticas, la más pura de las ciencia, así como contra Dios, el agro y la lógica.
  • No trate de confundirme, buen señor. Yo también tengo estudios y sé diferenciar un paralelepípedo de un palmípedo, principalmente porque nada tiene que ver una cosa con la otra, lo cual nos lleva de nuevo al inalienable derecho de todo bípedo humanoide a discutir y dudar de las decisiones, tal vez arbitrarias, nunca mejor dicho, y acaso forzadas por la presión del contexto y las circunstancias. En fin, mi amigo y contrincante, el método socrático funciona, ¿reniega de la filosofía y de los clásicos?
  • Sin duda, interesantes reflexiones las de ambos. Aun así, el juicio está hecho y como dijo César tras cruzar el Rubicón con sus legiones, alea jacta est.
  • Desde luego.
  • Razón no le falta, señor comentarista.
  • Respetemos el silencio de este duelo sin sangre. El cara a cara entre dos colosos del que solamente uno, de forma inevitable, saldrá con bien.
    Ahí va el “Tato” Abadía. Golpea y… ¡gol en Las Gaunas!
Obviamente esto es una dramatización; Abadía no ha marcado ningún gol de penalti en Las Gaunas al menos en partidos oficiales.

Parcagol

Lo de ver a La Parca jugando al fútbol es hilarante, de no creérselo. La vieja… a saber cuando le dio por ahí.

Juega de delantero y marca goles, no os creáis. Se cree Messi. Amaga, dribla, se pone a hacer bicicletas, y a ver quien es el guapo que le quita la pelota a La Parca.

Sale al campo siempre muy atildada, con el pelo largo recogido en una coleta. Procura vestir de negro si puede ser, pero también tiene un segundo equipaje rojo intenso, que se pone de vez en cuando. Se santigua al salir al campo, es muy supersticiosa, y da siempre un par de botecitos de calentamiento que hacen que la pantaloneta descubra algo más unas piernas esmirriadas y con apenas músculo.

Se santigua, entra al campo de arena y da sus botecitos de calentamiento. Se gira en éxtasis mirando al inexistente graderío, como si ese descampado fuera Maracaná y esta pachanga de tercera un partido decisivo de liga y se va al centro del campo donde ya está colocado el balón.

  • Bueno vieja, sacas o qué.
  • Sssshhh, sin prisas amigo. No corras antes de tiempo, que sospecho que hoy vais a caer todos muertos tras el partido

La vieja… encima tiene sentido del humor, ¿cómo no quererla?