El caso del condón asesino: Rebeca, la víctima

  • No sé tía, yo creo que debería esperar más, ¿no?
  • ¿Más? ¡Estás loca tía! La Universidad es para pasárselo bien y está llena de tíos buenos, que no te van a hacer ni caso como sigas así de mojigata.
  • Es que no sé… yo nunca he… ya sabes, nunca le he chupado a nadie… eso. Me da un poco de asco.
  • No seas boba. Además, no tienes que chupársela directamente. ¿No has oído hablar de los condones?
  • ¿Chupar un plástico? Eso me parece aún peor.
  • Los hay de sabores, no seas mema. Fresa, menta, tutti-fruti,… es como escoger un helado.
    A mi el de tutti-fruti me encanta.
  • ¿Tú ya lo has hecho?
  • ¡Pues claro boba! Ten, te voy a dejar unos de fresa a ver si te gustan. Puedes probarlos antes… imagínate que estás comiendo un chicle.
  • No sé. Bueno, déjamelos y ya veré. ¿Vas a ir este viernes al Trip?
  • Si claro… no me lo pierdo.

El descubrir la sexualidad de uno siempre cuesta trabajo, sobre todo si vas con retraso respecto a tus amigas. Rebeca sabía que muchas de sus amigas ya habían tenido relaciones sexuales, algunas hace tiempo, y le hacían sentir como una niña pequeña que no se entera de lo que ocurre a su alrededor.

De los 8 que estaban allí hablando, al menos 5 que ella supiera ya lo habían hecho.

Mañana probaría a ver.

Dicen que a los tíos les encanta y a ella le gustaban las fresas. Haría como le habían dicho, se metería un condón de fresa en la boca y lo masticaría como si fuera un chicle.

Si realmente sabía a fresa, no habría ningún problema y dejaría de sentirse desplazada del grupo.

¿Habría también con sabor a coca-cola?

El caso del condón asesino, una trilogía compuesta de :

  1. El doctor Prim
  2. El inspector Carlos
  3. Rebeca, la víctima