Centro de estética y munición

  • ¿Te gusta cómo te han quedado las uñas? Ya te dije que esto se lleva mucho, queda muy bien.
  • La verdad es que sí. Es caro pero merece la pena. ¿Me pones el cargador?
  • Sí claro. ¿Del 8, verdad?
  • Sí, del 8. ¿La sala?
  • Por aquí, sígueme.

Carga la pistola, se apunta a la sien y dispara. Cae sobre el suelo plastificado, preparado para limpiarse fácilmente.

  • ¿Verdad que está guapa?
  • Preciosa. Nos ha quedado un cadáver precioso.

Darse cuerda

A un compañero del trabajo le tuvieron que quitar más de medio intestino. Es fácil imaginarse el estrés que provoca ir por ahí con solo 2 metros de intestino. Según lo que nos enseñaron en las escuela eso supone tan solo 150 vueltas; 2 horas apenas.

Lo veíamos salir apresurado de las reuniones, roja la cara, angustiado. Según me contó dormía pegado a 3 despertadores y casi no pegaba ojo vigilando las manecillas, escuchando el tic-tac de cada uno de los relojes.

¿Cuánto aguantaría así?

18 meses. El límite de una persona con medio intestino es 18 meses. Se quedó dormido y no pudo darse cuerda. Si hubiera contratado a alguien habría aguantado algún mes más, pero más temprano que tarde habría sido incapaz de darse cuerda.
Yo me cuido. Como sano. Mucha fruta, mucha verdura, cereales… sobre todo cereales: salvado, trigo, avena. Muchos cereales. Siempre he pasado las revisiones médicas satisfactoriamente, pero no soy capaz de quitarme de la cabeza su cara demacrada, agotada por la lucha.

Duermo mis 8 horas y me levanto descansado pero con un punto de angustia. Cojo el ombligo y me doy cuerda. Mis intestinos bien engrasados se retuercen en 450-460 vueltas simétricas. 8 horas más de vida.

No se reflejan (They have no reflections)

Si… tal vez la mayoría de las veces no me doy cuenta de que lastimo a la gente, de alguna manera lo hago…no sé cómo. Simplemente ahí está… este sentimiento de dulce venganza que muy dentro de mi existe.

No sé hacia quien o hacia qué… pero este sentimiento de desahogarme me esta matando, y, no sé qué hacer, qué hago, qué digo, solo sé que ésto debe acabar…

Noto ahora que mi situación no es buena, que la mayoría de las veces me arrodillo ante la gente, esperando que no me hagan daño y se queden conmigo, haciendo lo que yo pida, sin pedírselo. La mirada más profunda que he visto, aún forma parte de mi, recuerdo la primera vez que la vi, tan sincera, llena de orgullo, tan seductora…siempre así … Pero también recuerdo que fue esa mirada la que incitó a esto, a llegar a sentir ese deseo de no sé qué…que me mantiene atada a él, sabiendo que la mayoría de las veces es solo un vano recuerdo, el que por las noches me atrapa y me incita a lastimar…

Recuerdo cuando ella dijo: “Él llegará a quererte, algún día”…. Y desde entonces nada ha sido lo mismo… Y esa noche, la vi a ella besándose con él…y no pude hacer nada, sabía que él la quería o tal vez la amaba, no lo sé, pero esa fue la única y última sensación de intranquilidad que sentí. Sus ojos brillaban mientras las manos temblorosas de ella abrazaban su cuello, tan tiernamente que no sentí envidia, ni coraje; sino una tranquilidad que me dejó pasmada unos segundos. Les vi tan felices que no me atreví a hacerles frente, solo salí corriendo, tal vez llorando, no lo recuerdo bien pero algo me dejó pensando en él todo el resto de la noche.

Junto a mi cama lloré, tal vez una hora, pero después de eso, entendí, que él no me amaba, que no amaba mis gestos, mis sonrisas, y que no anhelaba mis brazos; que él lo anhelaba, pero no en mi, en ella.
Esto suena maniático, pero mis sentimientos me están ahogando, me di cuenta que no lo amaba, pero esa mirada consume todo en mi, desde mi mas simpática sonrisa, hasta mi mas engreído gesto.
A la mañana siguiente, hablé con ella, y me dijo que nadie impediría que ella lo amara, pero hay algo que ella no sabe, algo que realmente la destruiría por completo, algo que yo sé… pero que no me toca decirle.
Después de eso entendí mi función en el mundo, lo que me hacía penar en este cuerpo desde hace siglos…lo que me hace falta para ser realmente feliz.

No es él, es el sentimiento mágico, que ellos sienten, porque yo vivo de sensaciones así, porque desde que no tengo alas necesito esa sensación para sentirme viva, lo que aún no sé… es por qué yo, por qué sigo buscando esa mirada en cada persona, por qué, sin poder darle sentido a algo. Y si alguna vez, me encuentras, ayúdame a sentirme feliz, aunque sea solo un momento, no me hagas promesas falsas, ni juegues conmigo, solo toma mi mano y caminemos juntos hacia el horizonte; y si prometes quedarte por siempre, yo prometeré cuidar de ti, y devolverte lo que tú me des…ya sea amor…o… desprecio… al fin y al cabo, tú saldrás perdiendo…

Incorporamos a Brenda al cartel de escritores de Tragedias Cotidianas.