Vinieron del planeta Pok

Evidentemente no estábamos preparados para lo que nos encontramos. Frotaba mis antenas paratoidéas con las de Puska buscando indicaciones. Sus antenas vibraban con firmeza, “adelante, adelante”, pero sabía que no era más que una pose, estaba tan asustado como yo.

Estábamos en medio de una especie de bosque, rodeados de lo que parecían plantas con 2 largos troncos recubiertos por algún tipo de fibra coloreada artificialmente y acabados todos en cucuruchos plateados.
Lo extraño es que emitían un sonido rítmico que hacía borbotear mis glándulas jónicas de inquietud. Desde luego, nunca había visto algo así… no al menos en Pok.

Puska de nuevo, “adelante, no te quedes atrás”. Avanzo un par de rones, no más, y de repente la planta de su derecha se movió. ¡Lo juro! Levantó uno de sus troncos y… chof, Puska era ahora una mancha verde en este planeta salvaje.

Salí disparado hacia la nave tan rápido como me lo permitían mis fulers. Anoté en el diario, “Planeta peligroso de categoría 8”. Éste no era trabajo para un simple explorador.

  • Ssshh… ¿has oído algo?
  • No. De hecho no he oído nada en las últimas 4 horas que llevamos aquí y me empiezo a cansar.
  • Aguanta un poco más, sabes que los extraterrestres suelen preferir las horas del amanecer para mostrarse… y no te quites el gorro de albal o controlarán tu mente y no recordarás nada.
  • Bien, aguanto un par de horas más… y si no aparece nada, nos vamos.
  • Si, pero ahora sigue invocándoles. Ooooohhhmmmm
  • Ooohhhmmm

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