Uno más del rebaño

Si supiera que hay otra vida, me pegaba un tiro. Si estuviera seguro de que existe la reencarnación, me tiraba por el balcón.

Levantarse, desayunar, ir al trabajo, hablar con imbéciles, sonreír como si fuera idiota, asentir, hablar, beber, volver a casa, cenar, dormir, y vuelta a empezar.

Lleva tiempo desaprender, abstraerse, ignorar las cosas, ponerte al servicio de cosas en las que no crees. Si no fuera tan cobarde, si tuviera el valor de elegir mi camino, de buscarlo al menos, quizá no tendría que seguir en la rueda diaria: levantarse, desayunar…

La única vez que asomé la cabeza me sirvió para aprender que no debía hacerlo nunca más. Ahora soy un imbécil sin ambición al servicio de gente tan imbécil como yo pero con las ideas claras, con un objetivo del que yo carezco.

Sonrío sin ganas al espejo mientras me coloco la chaqueta. Levantado y desayunado ya sé lo que toca ahora.

  • Cariño, ¿estás listo? Vas a llegar tarde.
  • Ya voy

Ir al trabajo.

Cojo el triciclo y salgo de mi habitación, listo para coger el autobús de la guardería. Hablar con imbéciles, sonreír como si fuera idiota. Hoy tenemos que dibujar un bosque. Asentir, hablar,…

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