39.i Dos cadáveres, dos autopsias, un desenlace (I)

Irene estaba siendo interrogada por la policía mientras el SAMUR curaba sus heridas.

Todo había sucedido muy rápido.

Miraba los dos cadáveres que tenía a cada lado intentando recordar.

La asediaban a preguntas y el dolor del cuello iba creciendo.

Recordaba que a la salida del cine, se dirigía hacia casa caminando, sola, en una noche de luna llena.

Al llegar a un callejón había sido asaltada por los tipos que ahora estaban sin vida en la calzada.

¿Qué había sucedido? ¿había perdido el conocimiento?

La policía intentaba sacarle más información pero Irene seguía en estado de shock.

Estaban asombrados, no podían creer que Irene hubiera sobrevivido a las heridas del cuello que le habían hecho los vampiros cuando la habían atacado.

Habían oído leyendas sobre vampiros pero nunca habían tenido tan cerca a uno, hasta esa noche.

También estaban asombrados de que estuvieran muertos ¿cómo lo había hecho Irene? Por la información que tenían solo se les podía matar con la luz del sol, balas de plata, estacas de madera clavadas en el corazón y poco más.

Sabían que eran vampiros por los grandes colmillos que asomaban por sus bocas y por las heridas inconfundibles de Irene.

Para salir de dudas tendrían que esperar a la autopsia de cada uno de ellos, los resultados estarían en un par de días.

Mientras, Irene estaría en observación para ver si se convertiría también en vampiro, como dice la leyenda y ver las secuelas de las heridas. /// Continuar →

Eva es una habitual de Tragedias Cotidianas.

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