93 Vicio malo

Solo le quedaba un cigarrillo. Un señor cigarro. Un último pitillo. Un concentrado de hierbas, alquitrán y algún saborizante maligno. Posiblemente con gluten, aceite de palma y trazas de sésamo. Lactosa, azúcares añadidos y grasas saturadas.

Triste, observaba esa pequeñez infame envuelta en un tubito de papel. En un sudario cubretodo. Un minúsculo féretro blanco, con un niño perverso en su interior.

“Eres hierba y en cenizas te convertirás”, pensaba solemne, y lo acercó a la llama del mechero. Su último pitillo. Un señor cigarro. El único cigarrillo que le quedaba, arde ahora entre sus dedos.

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