Pin

Tenía que haberme cambiado el nombre al cumplir los dieciocho. Pin es un nombre ridículo. Fue por mi abuela según dijeron mis padres, y a ella le correspondía acompañarme al registro. Y fuimos. Y me contó que tuvo un novio al que llamaban Pin que mataron en la guerra, al que quiso mucho y que yo era clavadito a él. Y volvimos casi como fuimos; ella como novia y yo como su enamorado Pin

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