91 Amarras

Cerró los ojos y sopló las velas del barquito. Al abrirlos de nuevo, el barco de juguete yacía varado en una bolsa de plástico en medio del estanque. No había escapado medio metro de la orilla. “Ve. Vuelve con mamá”, le dijo entonces a su hijo. El niño corrió torpemente hacia su madre hasta alcanzar el puerto seguro de su regazo. Miró el barco encallado y a su familia por última vez y huyó.

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