John “Hammer” Lin

Este que veis ahora ahí tirado entre ratas y excrementos volvió locas a vuestras hijas. Este guiñapo llenaba estadios con su música. Atraía a miles de adolescentes a sus conciertos. Le adoraban. Hacían lo que les pidiera.

Este joven ahora desahuciado es John “Hammer” Lin, guitarrista y cantante principal de “Smash”, la ‘boy band’ de más éxito que ha habido nunca en esta industria.

John Lin era la imagen de la banda. La mística oriental. El misterio necesario para hacer despuntar a una banda para adolescentes entre todas las demás. Un samurái moderno, enlutado y poderoso. Su guitarra sonaba como el martillo de Thor. Se ganó el sobrenombre en cuanto lo escuché en el casting: “Hammer”. “Hammer” Lin.

Las muchachas le buscarían y no sabrían porqué. Tendrían necesidad de verle, de escucharle, de tocarle. Llegarían desde cualquier parte del mundo a sus conciertos. Cientos, miles de chicas entre doce y dieciocho años. Le seguirían de espectáculo en espectáculo. Pagarían lo que fuera.

En cuanto le oí tocar en el estudio supe que este chico nos haría de oro.

Tres discos de oro, cuatro giras mundiales, miles de entrevistas, portadas de revistas, cientos de conciertos, visitas a platós de televisión. Más clubs de fans que Elvis y Julio Iglesias juntos. Lo nunca visto. Los mejores años de mi carrera. No creo que se repita nada igual.

Un día, después de la última gira se presenta en mi despacho y me dice “Lo dejo”. Solo eso, “lo dejo”. ¿Y el contrato? ¿Y tus fans? Ya había salido y cerrado la puerta del despacho. No me oía.

“Lo dejo”. Es lo último que supe de él. John “Hammer” Lin, mi chinito de oro.

Me abandonó. Nos abandonó. Abandonó al grupo, que se disolvió a los pocos meses. Abandonó a sus fans, que despertaron de un sueño para caer en la rutina de su realidad.

Este encantador de ratas fue John “Hammer” Lin, el mayor seductor de masas que se ha conocido.

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