Honaino heltzen dira Bermeoko itoginak

Estaba sentada en la mesa más apartada de la única ventana del bar. Se la intuía más que vérsela y tal vez por eso se sintió atraído por ella. Morena, con el pelo largo, la cara llena de pecas y ojos verdes. Ojos marinos de mar revuelto, pensó cuando pudo vérselos.

Los bares del puerto habían ido perdiendo la grasa marinera al mismo ritmo que iban desapareciendo los barcos pesqueros sustituidos por yates de recreo y turistas salvajemente enrojecidos por el sol. Apenas si quedaban cuatro tascas con algo del antiguo rumor a sal y en uno de estos supervivientes la encontró, acodada en la mesa sobre un café a medio tomar.

  • Hola
  • ¿Puedo sentarme aquí? – el bar no estaba precisamente lleno, pero es lo primero que se le ocurrió
  • Perdona, ya sé que hay mesas libres, pero están cerca de la ventana y ahora mismo no me apetece ser encontrado – bueno… eso era lo mejor que podía hilvanar enfrentándose a esa mirada
  • Haz lo que quieras

Ha venido a hacer unos trámites y se nota que ella es del pueblo. Al menos se la ve cómoda en el sitio, como si llevara ahí toda la vida. Se acerca a la barra para pedir un café y un bocadillo mientras piensa como continuar la conversación.

  • ¿Estás aquí para las fiestas?
  • No, nunca me quedo en fiestas. Esta tarde cojo el autobús y me voy a pasar unas semanas fuera. Así me olvido.
  • ¿Olvidarte? – se fija en el macuto que está en el suelo. Una bolsa de tela verde desgastada por el uso – ¿Olvidarte de qué?
  • Eres de fuera, ¿verdad? Veo que no conoces la historia de Ingrid “la loca”
  • Pues no, la verdad
  • Mejor. Te la contaré yo y así al menos no acabará tan distorsionada como suele. Por cierto, me llamo Ingrid Otaola… “la loca”.Seguro que conoces algo del origen de las fiestas. En 18xx, Bermeo y Elantxobe se disputaban la propiedad de una isla en medio de los dos pueblos y para decidir a quien pertenecía, organizaron una carrera de traineras hasta la isla.

    Bermeo ganó la disputa y desde entonces, renuevan la propiedad de la isla tirando una teja para indicar hasta donde llegan las goteras de Bermeo con la consabida frase pronunciada por el alcalde: honaino heltzen dira Bermioko itoginak.

  • Si, esa es la historia que yo conozco.
  • Supongo. Es la oficial y la que todo el mundo prefiere transmitir. La real es algo más estúpida y difícil de creer.Verás, yo tengo sangre noruega por parte materna. Hace un par de siglos, los marineros vascos estaban desperdigados por todo el mundo. Unos tipos noblotes y duros… vamos como los que nos venden en las caricaturas de los periódicos.

    Uno de ellos, John Otaola, estaba embarcado en un barco atunero cerca de Oslo, el Bermioko Izarra. Mi bisabuela siempre andaba cerca del puerto y en cuanto le vio, quedó prendida del muchachote. Le perseguía siempre que podía, pero sin dejarse verte.

    Cuando terminó la temporada de pesca y el Bermioko Izarra hubo de partir, mi bisabuela les siguió. Cruzó el Mar del Norte hasta llegar al Cantábrico y situarse al lado de su enamorado en una tierra desconocida.

  • Una bonita historia de amor, sin duda. Supongo que finalmente se conocieron y al de un par de generaciones llegaste tú, ¿no?
  • Algo así.Mi bisabuela le rondaba sin atrever a mostrarse. John salía de vez en cuando con una pequeña barca y, un verano, mi bisabuela se puso a nadar a su lado haciéndose la encontradiza.

    En cuanto John la vio se enamoró loca e inconscientemente. Sin mediar palabra, se tiró al agua y se estuvieron besando y haciendo el amor hasta que agotados, se tuvieron que despedir o sin antes citarse para el día siguiente.

    Al día siguiente John se presentó en el mismo sitio con su barca mucho antes de la hora acordada.

    Mi bisabuela ya estaba allí esperando. Tenía que contarle un secreto y no estaba segura de que John lo entendiera.

    John le decía que no se preocupara, que a partir del día en que la conoció supo que no habría nada más en el mundo y que jamás habría secretos entre los dos.

    Temerosa, mi bisabuela nadó alrededor de la barca y lo que le John vio le hizo enloquecer. Cogió rápidamente los remos y enfiló la proa camino del puerto tan rápido como se lo permitían sus brazos.

    Al llegar a puerto estaba fuera de si, completamente ido. Hubo que encerrarlo y acabó sus días en el manicomio.

    Mi bisabuela quedó embarazada de aquella única tarde de pasión y hubo de criar a la hija que tuvo sola y sin la ayuda de aquel al que había amado.

  • No lo entiendo. ¿Por qué se volvió loco John? ¿Y qué tiene que ver eso con las fiestas de Bermeo?
  • John se volvió loco porque la mujer a la que amaba era una sirena, mitad mujer mitad pez, y así lo repetía en su celda del manicomio a sus visitas y a todo el que quisiera escuchar.La gente, obviamente, no le creyó nunca, pero por si acaso, se cogió la costumbre de ir a la zona donde John decía que había estado con la sirena y lanzar una piedra o teja para que no regresara y trajera la desgracia a otro joven del pueblo.

    Yo soy la descendiente de esa sirena a la que lanzaban tejas.

  • Es curioso. No me he presentado, me llamo Ander Gunnarson. También tengo algo de sangre noruega, por parte de padre.En mi familia siempre ha circulado una historia de la que hace mucho que no me acordaba. Se cuenta que mi bisabuelo se enamoró perdidamente de una sirena y que la siguió hasta la costa del Cantábrico.

    Nunca la llegó a encontrar y, con el tiempo, se estableció y se casó con una mujer del lugar.

    ¿Curioso verdad?

  • Si. Supongo que si.

* Hasta aquí llegan las goteras de Bermeo, en euskera.

Un comentario sobre “Honaino heltzen dira Bermeoko itoginak

  1. No se quien a escrito esta historia…pero una amiga me dijo que la encontro… Mira por curiosidad, de donde sacaste esos nombres? Soy de Bizkaia, me llamo Ingrid, bueno,Ingrid Otaola y naci en Noruega, he pasado muchas eventuras en la vida y ahora vivo en Australia. Hace unos anos, cuando me escape de casa,conoci a John iribar, el hijo de el portero de el Athletic, el famoso Iribar. Nos enamoramos y contra las recomendacionaes de su padre,se vino conmigo a Londres, donde muchas cosas ocurrieron, me porte muy mal con el, y despues de llamar a su padre , se volvio a casa…… bueno, no sigo mas, pero simplemente que que curioso… no creo que haya muchas Ingrid otaola en este mundo…..

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