11 El caso del condón asesino: el doctor Prim

Prim, el doctor Prim, era y siempre había sido una persona corriente, vulgar incluso. Nunca había tenido grandes sobresaltos y su vida transcurría… como podía dejar de hacerlo.

Llevaba años como médico forense en una capital de provincia pequeña, lo que le permitía llevar una vida calmada y sin sobresaltos. Llegó allí de rebote, y ese único rebote le agotó tanto que no ha vuelto a moverse.

El hospital donde trabajaba Prim era pequeño y funcional, más lo primero que lo segundo, y no podemos decir que fuera un lugar de investigación de primer orden, ni que los cadáveres se agolparan a la puerta de la morgue esperando que el sabio doctor diagnosticara la enrevesada causa de la muerte que había pasado desapercibida a todos. Ni mucho menos. Por eso estas cuatro últimas semanas suponían una excepción y una molesta ruptura de la rutina.

5 cadáveres en 5 semanas. 4 chicas y un muchacho, entre 16 y 21 años. Una desgracia para sus familias (“pérdida irreparable” solían decir los periódicos). Hoy volvía a tener en la mesa a una chica. 18 añitos bien llevados que podrían haberse alargado más si, como se temía el buen doctor, no hubiese cometido la misma estupidez que los anteriores fiambres.

Prim, el doctor Prim, se acercó a la chica. Cogió unas pequeñas pinzas y le abrió la boca. “Vamos directos”, pensó, “no vamos a destrozar a la muchacha si lo que le causó la muerte está aquí”.

“Aha. Aquí lo tenemos… Y de fresa, como los demás. Más trabajo para Carlos.”

Prim, el doctor Prim, se fue al ordenador y empezó a teclear. “Causa de la muerte: Asfixia por objeto extraño”. Objeto extraño… el quinto condón de fresa que extraía este mes.

Hay que joderse.

El caso del condón asesino, una trilogía compuesta de :

  1. El doctor Prim
  2. El inspector Carlos
  3. Rebeca, la víctima

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