04 Bebe y olvídalo

  • Ja ja ja. Mira el viejo. ¡Si no se tiene en pie!
  • Déjalo está mamado.
  • Abuelo, que se ha pasado con el coñac.
  • Déjame en… paz, niñato de mierda. Urp.
  • Abuelo, vete a casa. Que no te tienes de pie.

El viejo se deja caer del taburete. Resbala y casi va al suelo, pero logra sujetarse a tiempo a la barra. Se pone recto como sólo la gente que ha bebido demasiado sabe hacerlo y se alisa el jersey lleno de manchas.

  • Joder viejo estás hecho un asco. Ja ja ja. Te va a caer una buena bronca cuando llegues al banco donde duermes. Ja ja ja.

El abuelo se gira y lo mira con lo que él cree que es una cara amenazante, los chavales se parten de la risa al verle gesticular. Recoge la bolsa en la que guarda unos periódicos y algo envuelto en papel de plata.

Sale del bar y se sienta en el banco de enfrente.

Los chavales al ver que sigue cerca se le acercan a vacilar. Están de fiesta y ahora el abuelo es la diversión hasta que el bocadillo que han comido en la barra les haga algo de efecto y les baje los 3 cubatas que llevan.

  • Que, viejo, ¿no encuentras las llaves? ¿Te ayudo a buscarlas? – se ofrece uno de ellos acercándose por detrás del banco, desde la carretera.
  • No me toques… gilipo…

El viejo se queda callado. Un BMW azul marino, ha pasado demasiado cerca, demasiado rápido y se ha llevado por delante al buscallaves. El BMW y el chaval están empotrados contra una farola 20m de frenada más abajo.

Los amigos están bajando corriendo a ver que pasa. Alguno ha sacado el móvil y trata de llamar a emergencias.

El viejo se levanta. Mira el accidente y al chaval destrozado encima del capó. Chapa y sangre mezcladas.

  • Un gilipollas menos – piensa – Pena que todavía queden otros 500.000.

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