Amarras

Cerró los ojos y sopló las velas del barquito. Al abrirlos de nuevo, el barco de juguete yacía varado en una bolsa de plástico en medio del estanque. No había escapado medio metro de la orilla. “Ve. Vuelve con mamá”, le dijo entonces a su hijo. El niño corrió torpemente hacia su madre hasta alcanzar el puerto seguro de su regazo. Miró el barco encallado y a su familia por última vez y huyó.

Fuera de la rueda

Diez cincuenta y cuatro. Inicio del comunicado. El gato devuelve al experimento X32 parcialmente deglutido al cabo de nueve minutos y treinta y dos segundos. X32, pareció tomar consciencia de sí mismo sobre las ocho veintisiete. Se apeó de la rueda en la que llevaba dando vueltas toda la mañana siguiendo su rutina de ejercicios, abrió la cerradura de la jaula tal y como hicieran X31 y X30 antes que él y se encaminó torpemente erguido sobre sus patas traseras hacia la biblioteca. Cruzó delante del gato al que pareció saludar mientras avanzaba. El gato le siguió hasta la sección de clásicos rusos donde, aparentemente, X32 leía con avidez “El idiota” de Dostoyevski. Algo debió ofenderle, o simplemente fue su naturaleza, pero sobre la página quince del libro, el gato devoró parcialmente a X32 , tal y como ya hiciera con X31 y X30 anteriormente. Dada la esperanza de vida de un hámster, podemos asegurar que ha tenido una buena vida.

Anotación: Hay que cambiar el sabor de las pastillas, el gato suelta demasiadas bolas de pelo. Fin del comunicado.

Flores y estiercol

Hay flores y espinas, pero también ramas, tierra, hojas, que ninguna es ni será sin las otras. “Te quiero”, me dices, y me acercas un currusco de pan. “Ven, dame otro beso”, te susurro deslizando el cambio para el autobús. El amor es aroma, de flores y de estiércol y se riega en lágrimas y en duchas compartidas. Son cenas de verano a la luz de las velas o caldo de pollo para bajar la fiebre. Somos tú y yo, y ahora también, tú y el otro.