Exposición

Pintar al hombre invisible fue mi mayor reto y mi mayor fracaso. Nos conocimos en una fiesta privada en casa de un amigo común, tomando unas copas. No dejaba de mirar su figura difusa y cuando le mencioné mi idea de pintarlo se mostró encantado. Nunca había visto su verdadero rostro, me dijo, elegía el que más le conviniese según la ocasión. Quedamos en mi estudio la mañana antes de la exposición. Le pinté entero. Le saqué una sonrisa ladeada, pómulos marcados, barba de un par de días, y unas cejas rectas e imperfectas. Le dibujé tal y como era. “No te duches hasta que no termine la exposición”, le dije. Durante la presentación, le vi sentado en un banco comiendo canapés del catering, ajeno y transparente para todos.


Exposición aparece en “Proyecto Retrato”, como parte de “Artefacto 2018

Pin

Tenía que haberme cambiado el nombre al cumplir los dieciocho. Pin es un nombre ridículo. Fue por mi abuela según dijeron mis padres, y a ella le correspondía acompañarme al registro. Y fuimos. Y me contó que tuvo un novio al que llamaban Pin que mataron en la guerra, al que quiso mucho y que yo era clavadito a él. Y volvimos casi como fuimos; ella como novia y yo como su enamorado Pin