Torcido

Créeme que lo he intentado. Llevo semanas dándole vueltas. He probado todo lo que puedas imaginar, incluso me cogí un mes de excedencia en el trabajo para tratar de sacarlo adelante. Me refugié en los clásicos tratando de dar con alguna solución. Los clásicos nunca fallan, me dije, son eternos y sus recursos son siempre válidos. Pero estaba claro que a mí no me iban a ayudar. Probé algún método más actual, ya sabes, esas cosas de las que todo el mundo habla y casi todos prueban pero que aprovechamos para descalificar precisamente por eso, porque están de moda. Tampoco. Desesperado, me refugié en el absurdo y, durante un tiempo, parecía que la cosa funcionaba. Tenía un andamiaje, un soporte por el que se movían los personajes aunque fuese a trompicones. De verdad creía que la historia iba a salir, pero chico, cuando un cuento sale torcido no hay nada que hacer.

Hocus Pocus – Kurt Vonnegut

Kurt Vonnegut en 1972

Confieso que llevo prendado de este autor desde que leí “Hocus Pocus” o Birlibirloque, aunque yo lo leí como “Hocus Pocus”. Me encanta su sentido del humor y como juega con el tiempo durante toda la novela. Como va dando saltitos temporales y avanzando en zigzag.

De ese libro pasé a su novela más conocida, Matadero cinco, y a varios de sus libros de cuento (Mire al pajarito) y así me convencí que estaba ante un genio, con cara de genio, como debe de ser.

Casi todas sus historias destilan positivismo y alegría, por muy triste o brutal que lo que narra. Si no has leído nunca nada de él, no sé a qué demonios estás esperando. ¡Corre!

En Amazon En Casa del Libro En tu librería más cercana

Pájaros en la boca – Samanta Schweblin

Pájaros en la boca – Samanta Schweblin

Pues sí. Es argentina, es joven, tienen un apellido impronunciable (e inescribible) y escribe requetelindo.

Ahora estoy enganchado a “Pájaros en la boca” y casi seguro que continuaré con alguno más. Escribe cuentos con historia, como debe ser, y no como un mero ejercicio plástico.

En Casa del Libro En Amazon En tu librería