82 Bendita locura

Desnudo, con la verga enhiesta, con su falo inconcluso se va hasta el fondo del pasillo. Cimbrel en mano carga contra mi pegando gritos. Le abro mis piernas y río a carcajadas. “Corre, mi dulce Rocinante, ven que te complete”.

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Tragedias Cotidianas: el libro

TragediasCotidianas“Menuda semana llevamos, a ti se te muere la mujer y yo he perdido el boli”, y es que la cosa es así. Lo tuyo siempre es más relevante, porque es lo que te afecta. Lo cual no significa que tenga que ser siquiera medianamente serio u objetivamente importante.Simplemente es lo tuyo: tu alegría y tu tragedia.

En estos cuentos que empecé en 2008 encontrarás verdaderos dramas que puede que a ti te hagan gracia, pero claro, tú no eres el personaje principal. Si hubiera sido tu bolígrafo, quizá no sería tan gracioso.

Piensa sobre ello.

Si te ha gustado alguno de los cuentos que he estado escribiendo desde 2008, te gustará verlos recopilados en un libro junto con alguna novedad.

Un café cuesta 1,20 €, un desayuno 2,80 €, un menú del día 12,50 €… alimentar el espíritu poco más de  3 €, ¿a qué esperas?.

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81 Toro de Lidia

Pasa chico, pasa. No te quedes en la puerta. ¿Te gusta el cartel? Parecen reales, ¿verdad? Las tetas digo. Es Ilona Staller, una pedazo de actriz, te lo digo yo. Lo he pintado yo, es un cine pequeño y tenemos que hacer de todo. Antes era solo cine, pero ya ves que ahora tenemos también una pequeña tienda. Complementa el negocio, bueno, la verdad es que es la tienda la que lo mantiene. No es que esto haya estado abarrotado alguna vez, a fin de cuentas las películas son en versión original y nos hemos dirigido siempre a un público muy concreto, pero ahora con las nuevas tecnologías es raro ver a más de tres o cuatro personas en la sala y desde luego ninguna de tu edad. Pero se ve que tú eres un chico con criterio y buen gusto. Quedan pocos como tú, ¿sabes? Muy pocos ¿Qué edad tienes? ¡Qué tontería! Se ve a la legua que eres mayor de edad. Pasa, pasa.

Hacemos sesión doble. Siempre hemos hecho así. Hoy programamos I prosseneti y Attention fillettess!, el debut de Rocco Sifredi en el 1987 ¿Conoces a Rocco Sifredi? Yo lo he tratado personalmente, ¿sabes? Es una bellísima persona y un gran profesional. Un actor con mayúsculas. No es nada sencillo actuar como él lo hace. En los rodajes hay mucha presión y hay que mantenerse concentrado en todo momento. Ahí se nota la categoría de una superestrella. Créeme sé de lo que hablo ¿Sabes que George Clooney no pudo hacerlo? ¿Claro que hizo porno? Como todos los que querían ser actores en esa época. Ese era el camino hacia la Paramount o la Metro. Sé de lo que hablo, yo estuve allí, de ayudante de dirección. Una película realmente mala, no recuerdo el nombre. Ni siquiera estoy seguro de que llegará a finalizarse, la verdad, pero a Tim (se llama George Timothy en realidad) le valió para que se fijaran en su cara y le llevaran directo a Universal. La cara bonita de Tim le llevó a Universal, y tuvo mucha suerte, porque te digo chico que no valía, no trabaja bien bajo presión. Eso es lo que digo. En cambio Rocco, Rocco es un artista como se han visto pocos.

¿Te aburro? ¿No? La verdad es que conozco muchas anécdotas, he viajado mucho y he visto muchas cosas. ¿Quieres saber cómo conseguí este cine? No siempre he sido yo el dueño, ¿sabes? Me liaron tras mi tercera película y hasta hoy. Ah, sí. He hecho películas. Ya te decía que hay que hacer de todo. ¿Has oído hablar de Toro de Lidia? Con Lydia Sant Martin como protagonista femenina. Solo la iba a producir, pero al final el protagonista se puso malo el día del rodaje y tuve que hacerlo yo. Me jugaba mis ahorros, ¿sabes? Invertí todo lo que tenía en esa película, así que me lancé al ruedo. No lo hice mal, ¿verdad? ¿La has visto? ¿No? Luego te doy una copia y te la firmo. No te preocupes, tengo más. Ya ves, productor y actor. La jugada salió bien. Muy bien y me permitió salir en Toro de Lidia 2 y Toro de Lidia 3 que acabé dirigiendo. Ya te he dicho que hacemos de todo. El estreno fue en este cine precisamente y en cuanto pude lo compré y le cambié el nombre. Antes se llamaba Cuenca 60, con ese nombre no se sabe si es una sala de cine o una charcutería, ¿no crees? Toro de Lidia es otra cosa. Es mi amuleto.

¿Sabes que en este cine conocí a mi mujer? Una gran dama. No, no es del gremio y eso que alguna vez se lo he propuesto, pero dice que la pantalla le hace gorda y no quiere salir. Aun así, y que no nos oiga, la he grabado en secreto un par de veces. Solo para mi disfrute, no soy un pervertido.

El caso es que un día vino con un maromo. Flaco, nervioso, muy poca cosa y todo lo poco que era se veía que malo. Créeme, sé de lo que hablo. A la legua se veía que no era buena gente ¿A quién se le ocurre traer a una chica como Carmen a un cine como éste? En fin, prácticamente la arrastró dentro de la sala. Proyectábamos Educating Mandy con Traci Lords haciendo un papel soberbio, de 1985. La empujó dentro, como te digo y se colocaron en la última fila. Yo estaba arriba, con el proyector. No les perdía de vista porque sabía que algo no iba bien. La chica estaba incómoda, se retorcía en el asiento. El tipo la tenía sujeta y no le dejaba salir. De repente veo como la chica logra zafarse, le planta un bofetón y escapa hacia la calle. El maromo se levanta corriendo en su persecución y yo dejo la sala de proyección para ir detrás de él. Les pillé justo a tiempo. Estaban debajo del cartelón pintado con la cara de muñequita de Traci Lords que les miraba sorprendida. El tipo había atrapado a mi Carmen y levantaba la mano para devolverle el bofetón. Tengo pocas reglas en mi vida, pero las cumplo a rajatabla, y nunca pondré la mano encima a una mujer, salvo que me lo pida por vicio, entiéndeme. A lo que íbamos, me abalanzo sobre el indeseable, le sujeto del brazo con la mano izquierda, y le golpeo con la derecha ¿Sabes que también he sido boxeador? Amateur, pero pintaba maneras. El caso es que dejé al flaco inconsciente y me dirijo a mi Carmen, “Está usted bien señorita”, le digo. Y desde entonces, hasta hoy. 25 años juntos. ¿A que es como en las películas? Así me ha parecido siempre. “Carmen, yo soy tu caballero blanco”, le digo siempre. Y así me siento con ella, como un valiente caballero.

Bueno, subo ya a proyectar, será mejor que vayas entrando. Ah, que no vienes a ver la película. ¿Qué querías entonces? ¿Condones? Perdona chico, me he enrollado contándote mis batallitas. Ten, doce condones de sabores, invita la casa, tranquilo. Espera, ten la película. Pásate por aquí otro día y me comentas qué te ha parecido. Está mal que lo diga, pero ha aguantado muy bien el paso del tiempo.

Bueno chaval, nos vemos.

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80 Ay Leopoldo

No ha de extrañaros, ni penséis que es inmoral o extraño que se coma carne humana, sea blanca o negra ¿Acaso nuestro señor Jesucristo no dijo “tomad y comed todos de él porque éste es mi cuerpo”? Así pues, comed tranquilos del cuerpo de nuestro rey, filántropo, ferviente católico y él mismo gran devorador de almas.

El banquete-funeral estaba servido y a pesar del alto precio del cubierto condes, duques, reyezuelos, familiares más o menos cercanos y amantes abarrotaban el enorme salón dispuesto para la ocasión.

Había más asco que pena en la mesa y aunque el plato principal fuera viejo y reseco, el postre que podía llevar asociado hacía que mereciese la pena. Si París bien valía una misa, el Congo Belga supondría una comida y más de un ardor de estómago.

La baronesa de Vaughan ocupaba una presidencia de la mesa, mientras la otra era encabezada por el difunto y plato principal. Comía divertida fruta escarchada bañada en chocolate negro, la favorita de Leopoldo, de Leo, mientras paseaba la mirada entre los asistentes. Al acabar, tras limpiarse ligeramente la comisura de los labios, se dirigió a los sirvientes de librea: “Podéis comenzar a servir”.

Obedientes, los sirvientes aproximaban los platos argentos a la bandeja, recogían la pieza que tocaba y la ofrecían según el orden que la baronesa había establecido previamente. “¿Salsa?” “Sí. Muchas gracias”

Qué tontería – pensaba la baronesa – cosas mucho más desagradables he visto hacer a todos y cada uno de los comensales. Sin banquete no hay herencia y sin herencia, bueno, la baronesa no nació para labrar la tierra. Hace una seña a uno de sus sirvientes, le murmura algo al oído y sigue saboreando las delicias escarchadas.

Al poco tiempo, retorno el sirviente cargado con un plato dorado y humeante con una pieza de no menos de media libra de carne, recubierta de hierbas aromáticas y con acompañamiento de verduritas. Es la hora de la homilía.

Excelentísimos caballeros y damas. Amigos todos. Quiero agradeceros a todos vuestra asistencia al funeral de nuestro amado Leopoldo. Sé que no es fácil en estos momentos de dolor y que quizá el encargo sea difícil de digerir, pero Leopoldo no fue siempre bien entendido y aun así, bien sabéis que gracias a él, gracias a las decisiones difíciles que tomó en vida, hemos progresado todos.

Leopoldo concibió la vida como un sacrificio y quiso celebrar la muerte como una continuación lógica, por eso estamos aquí, celebrando este banquete, para honrar su memoria.

Tras la comida, tal y como Leopoldo dejó dispuesto, procederemos a la lectura del testamento que se realizará en la Habitación de los Espejos.

Damas y caballeros, el camino a la Habitación de los Espejos pasa por este suculento y extraño banquete. Así pues bon appetit.

Dando ejemplo, la baronesa se sienta nuevamente, coge el tenedor y el cuchillo de cachas de marfil y comienza parsimoniosa a cortar la carne. Aunque sabe que, al contrario de los demás, en su plato hay corzo, pero le cuesta llevarse el tenedor a la boca. Ni ahogados en salsa entraban los filetes al buche.

Ay Leopoldo. Tantos años juntos y no conocía yo esta rama guasona tuya.

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79 Bonsucesso

Diario de a bordo. 14 de junio de 2015, 17:05 UTC. Temperatura, 64.4  ºF. Parte meteorológico: ligeramente nuboso y sin precipitaciones

La nave supraterrenal Bonsucesso inicia el descenso controlado en modo automático. Es una nave de transporte teleférico de clase 2, algo ajada y con forma de octaedro con la base y la cúspide truncadas para maximizar el espacio de carga. Poco más que una caja tripuda. Está pensada para desplazamientos cortos en pendiente con condiciones gravitacionales estándar tal y como, de forma rutinaria, está haciendo esta tarde. Posee un brazo unifuncional que le une a un hilo conductor encargado de dirigir la marcha de la nave. Un mecanismo sobrio pero eficaz a pesar de la imagen de inestabilidad que pueda dar a los no entendidos.

La ruta predeterminada para todo el día de hoy es Sardagna – Trento con una carga de carne y ropa para la colonia. La carga máxima que pueden transportar los teleféricos clase 2 como el Bonsucesso es de 1 tonelada, aunque normalmente se trabaja con un margen de seguridad de entre 20 y 40 kg. En este viaje, se transporta una pieza de carne especialmente voluminosa que ha reducido ese margen a apenas 10 kg y desde control se percibe cierto nerviosismo y algo de temor al aproximarse a realizar la maniobra del frenado.

La nave de carga Bonsucesso está pintada de rojo en honor a Marte, donde inicialmente iba a estar destinada. También es el color corporativo de la marca que subvenciona estos viajes. Pura casualidad.

Control toma los mandos de la nave. Desde las escotillas se pueden observar los tejados de los suburbios de la colonia amontonándose por las colinas, tratando de alcanzar las naves que pasan y recoger la carga antes de que llegue a su destino. Son raros los casos de piratería, aunque siempre hay pequeños hurtos.

La nave desciende lentamente: 500 pies, 350 pies…Casas precarias de ladrillo sin lucir con tejados de uralita reciben al Bonsucesso. 200 pies… No se ve gente por las calles. Es raro a estas horas, pero la tripulación permanece tranquila. Trento es una colonia pobre y quizá por eso pacífica. 50 pies… Control acciona los frenos y el Bonsucesso se detiene tranquilamente en el muelle de carga.

De la barriga de la nave desciende la carga: una familia con dos niños, dos parejas de veraneantes y una mujer oronda que hace que la nave se tambalee al poner el pie a tierra.

En diez minutos, el teleférico dará la vuelta a la estación de Trento para iniciar el ascenso a Sardagna.

Iniciamos la cuenta atrás.

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